Artur Mas ha fracasado, artículo de Joan Ferran

Artur Mas ha fracasado
JOAN FERRAN
EL MUNDO, 23.09.12

Artur Mas, pocos instantes después de abandonar el palacio de la Moncloa, sin complejos y con una estudiada escenografía, ofrecía una rueda de prensa en la que anunciaba su desencuentro con Mariano Rajoy. Mentón en ristre, con una calculada frialdad, brindaba al mundo una moralina que decía así: “es muy importante que desde los gobiernos se cuente la verdad, porque esta es la única manera de entenderse y tener credibilidad”. Magnífica reflexión sino fuera por aquello tan sobado de la paja en ojo ajeno.

Tras la manifestación del pasado once de setiembre la política catalana se ha movido inmersa en una extraña agitación. Emergen nuevas exigencias e ilusiones en nuestra sociedad; cierto, pero paralelamente a ellas aumenta también la sensación de que algo no marcha bien, de que algunos andan improvisando sin ponderar el estropicio social y económico que puede provocar la insensatez de las aventuras improvisadas. Algunos dicen que ha llegado el momento de definirse y hablar claro, marcando posición. De acuerdo, pero no sin antes seguir el consejo presidencial de verbalizar las verdades. Ahí va una sin tapujos: Artur Mas y sus “magníficos” consellers han fracasado estrepitosamente como gobernantes del país. Su permanencia al frente del ejecutivo catalán habrá sido la más efímera de nuestra  historia reciente. Tras su mandato Catalunya es, hoy, una comunidad con recortes, deudas y  índices de paro superiores a los de hace dos años…

Sigamos contando verdades: Artur Mas ha faltado a su palabra y a los acuerdos políticos suscritos con el PSC que facilitaron su investidura; Artur Mas se ha servido temporalmente del PP para trampear situaciones para, luego, dejarlos despreciativamente  en la estacada. Aprovechando su cargo, y  con el concurso de más de un medio de comunicación, no ha dudado en esgrimir un nacionalismo de corte económico con la archiconocida  zanahoria del Pacto Fiscal. ¿Objetivo?: difuminar la calamitosa acción del  gobierno mientras desmantelaban lo mejorcito del Estado de Bienestar. Pero esto no es todo amigos. Mas no solo ha fracasado sino que también nos ha engañado intentando capitalizar la ya famosa manifestación de la Diada. Eso sí, desbordado, se ha visto impelido por una corriente subterránea que le aprieta la entrepierna sin saber con seguridad hacia donde debe caminar en la fabricación del nuevo estado.

Así las cosas ha llegado para todos el momento de optar, de tomar posición política. Y esto afecta incluso a los ciudadanos silenciosos que contemplan, perplejos, los movimientos insensatos del actual gobierno. Los que opinamos que no conviene romper con España abogamos por el dialogo, por rediscutir  si es necesario la actual arquitectura del estado y sus mecanismos en una perspectiva federal. ¿Cómo? Sin fracturar ni fragmentar. Con relaciones y acuerdos bilaterales si es menester. Con nuevos pactos fiscales más equitativos y justos…

Soplan vientos de adelanto electoral. El debate de política general que tendrá lugar en el parlamento catalán quizás sea el último de esta jibarizada legislatura. El estrépito de la cuestión identitaria  ocultará nuevamente el eje social y su problemática. Eso es lo que quería la derecha nacionalista de CiU. Lo han conseguido. Quizás, viajemos rumbo a Ítaca. No lo sé, pero no estaría nada mal que, antes de embarcar, Artur Mas asumiera públicamente su fracaso como presidente por mucho que hoy levite sobre una nube de vapores patrióticos.

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