Las 5 opciones del PSC, Toni Comín

Las 5 opciones del PSC
TONI COMÍN
LA VANGUARDIA, 4.02.13

Hace pocos días, un buen conocedor del PSC aseveraba: “Es la crisis más grave desde la fundación”. Pocos discuten que el dilema estratégico ante el que se encuentra el partido es uno de los más decisivos de los que se ha enfrentado nunca. ¿Qué papel quiere jugar de ahora en adelante en Catalunya? Creo que el PSC, en tanto que actor de la política catalana, tiene cinco opciones. Cada una con consecuencias radicalmente diferentes para su identidad y su futuro:

1. Ser mayoritario. Tanto en el eje derecha-izquierda como en el eje nacional el PSC ocupa una posición relativamente central, hay quien cree que, si lo hace bien, puede acabar obteniendo una mayoría electoral suficiente como para gobernar en solitario. Pero en política, el realismo es una condición tan necesaria como la ambición, por bienintencionada que sea.

2. La sociovergencia. Si esa alianza fue descartada en el pasado, hoy parece aún menos justificada: una vez que CiU ha optado por el Estado propio, no sólo generaría una importante tensión en el PSC en el eje derecha-izquierda, sino que le añadiría una difícil contradicción en el eje nacional, en tanto que partido federalista. Quizás podrían verla bien aquellos a los que el gobierno interesa per se. El precio: ser el segundo deslucido de una mayoría que dificultaría la alternancia.

3. El frente unionista, con PP y C’s. Una opción que provocaría gran confusión en el eje nacional, pues la apuesta federal del PSC quedaría fácilmente asimilada al unionismo basado en el inmovilismo constitucional. Y, además, en el eje derecha-izquierda cuestionaría radicalmente la credibilidad del PSC como fuerza de progreso.

4. La alianza de izquierdas. Permite al PSC mantener su coherencia en el eje derecha-izquierda. Pero le obliga a ser extraordinariamente flexible en el eje nacional, visto que buena parte de los catalanes de izquierdas hoy optan por la independencia. La condición de este pacto, pues, es el compromiso inequívoco con el derecho a decidir.

5. Seguir en la oposición (eternamente). No falta quien prefiere esta posibilidad, porque evita tensiones en los dos ejes. Pero condena al PSC a la irrelevancia en la política catalana. Debe ser la opción predilecta de los que piensan que el Parlament no tiene que ser el escenario principal del partido. Porque creen que así será más fácil conservar el poder municipal decreciente. O que así será más fácil que el PSC gane las primarias del PSOE y, quizás, llegue a la Moncloa. Sin embargo, para un partido catalán, ¿querer gobernar España al precio de ser irrelevante en Catalunya es una apuesta aceptable?

Defiendo, sin ninguna duda, la cuarta alternativa. No porque sea la que mejor se adecua a la vocación original del partido y a su historia –véase su papel en la transición, las alianzas municipales durante tres décadas o los gobiernos tripartitos–, que también. Sino porque es la única que permite al PSC ser al mismo tiempo de izquierdas, relevante y realista. Y sobre todo, porque es la que mejor le permitirá ser cojín entre las diferentes Catalunyas y la que mejor le permitirá servir a los ciudadanos que más están sufriendo la crisis.

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