García-Margallo: “Las comunidades deben gestionar sus impuestos como los conciertos forales”

Margallo quiere que el Estado ceda el 100% del IRPF a las autonomías

“Las comunidades deben gestionar sus impuestos como los conciertos forales”

Entrevista a José Manuel García-Margallo, Ministro de Asuntos Exteriores
RAFAEL NAVARRO / MARISOL HERNÁNDEZ
EL MUNDO, 31.03.13

Pregunta.- Algunas comunidades están exigiendo una mejor financiación autonómica. ¿Considera justa la reivindicación?

Respuesta.- El modelo caduca el 31 de diciembre de 2013 y el Gobierno ya cuenta con varios estudios. En primer lugar, el Instituto de Estudios Fiscales, que es el think tank del Ministerio de Hacienda, está ultimando las balanzas fiscales. Y en segundo lugar, y mucho más importante, tenemos datos que nos permiten conocer con exactitud el coste de algunos servicios para avanzar hacia un modelo mucho más exacto y más justo.

P.- Está pendiente de aprobación un nuevo plan de pago a proveedores. ¿Se va a activar ya? El Gobierno está colocando bien su deuda.

R.- Está colocando bien su deuda, relativamente. Estamos 350 puntos por encima de la financiación del bono alemán. El problema de la deuda es que se contempla de manera estrecha y equivocada. La prima se traduce en que nuestras empresas soportan costes cinco puntos superiores a los que tienen las alemanas. Esto lo he dicho siempre en Europa. Es la mayor distorsión a la competencia que yo he conocido nunca.

P.- Conociendo el coste en la prestación de cada servicio, ¿el Gobierno volverá a calcular las transferencias en sanidad o educación para cada región?

R.- No es sólo un problema del cálculo de las transferencias. Un modelo necesita decisiones políticas. ¿Cuáles son los servicios básicos que estamos dispuestos a financiar? ¿Una televisión autonómica es un servicio esencial que debe costear toda la nación? Yo creo que la idea central -es una propuesta personal mía y expuesta, por cierto, en un libro que escribí en 1996- es que la Administración central debe reservarse los grandes impuestos que afectan al mercado interior: Impuesto sobre Sociedades e IVA. Con estos ingresos financiar los servicios que el Estado sigue prestando y dejar el resto de impuestos al arbitrio de cada autonomía. Eso es la corresponsabilidad fiscal. No es tanto transferir agua como dejarles que exploten sus propios pozos. Además, debería implantarse una figura que podría ser fundamental en el futuro: los precios públicos. Aquí nos hemos obsesionado en discutir el copago sanitario, pero los laboristas británicos debaten la posibilidad de establecer tasas en las autovías en función de lo que contaminen los coches y de las horas a las que transiten. ¿Qué ventaja tiene este sistema? De alguna manera, se alcanza un resultado muy parecido a los conciertos de los territorios forales.

P.-Pero esto es una verdadera revolución. Un nuevo modelo de Estado.

R.- Es un nuevo modelo de financiación. En el tema de las autonomías, de la estructura territorial, las circunstancias han cambiado radicalmente. Han pasado 30 años y ya tenemos una experiencia, formamos parte de la UE y se ha producido una auténtica revolución en el escenario económico mundial y en el terreno de las ideas. La caída de Lehman Brothers en 2007 es una fecha tan importante como 1929 o 1973. En ese mundo nuevo, es obvio que la organización territorial del Estado es uno de los aspectos que hay que considerar.

P.- ¿El nuevo sistema de financiación cuándo comenzará a aplicarse?

R.- El 1 de enero de 2014.

P.- ¿La crisis en Chipre reabre el debate sobre la creación de eurobonos para que los riesgos sean compartidos?

R.- Para que los riesgos se compartan tienes que garantizar que todos cumplan las reglas. La fórmula es solidaridad a cambio de solidez. El problema de Chipre es que tenía un sector bancario que era siete veces su PIB. Lo que ha irritado a los europeos, se lo puedo decir sin desvelar ningún secreto, es que el principal inversor en Ucrania era Chipre, con dinero que venía de Rusia. Era un modelo basado en un impuesto de capitales bajo y un blanqueo de dinero. Y para que vean que somos menos tontos de lo que parece -como Gobierno, digo- los únicos que dijimos siempre que Chipre era un paraíso fiscal hemos sido nosotros. Lo que me parece gravísimo es que se hayan tocado los depósitos. Estoy en radical desacuerdo con el presidente del Eurogrupo. Esa fórmula no se puede generalizar. El único modo para que no suceda es que mutualicemos la deuda, que es la unión bancaria.

P.- Usted ha reconocido que se reunió en dos ocasiones con Corinna para pedirle que mediara en Abu Dabi y calmar a los inversores árabes ante la reducción de primas en las energías renovables. Ha dicho que fueron encuentros personales. ¿Trataron otros asuntos?

R.- Por definición, lo que se trata en asuntos personales no se desvela. Yo puedo dar a conocer mi agenda privada, pero no estoy autorizado a desvelar las de otras personas. He dicho que voy a comparecer en el Congreso, yo entiendo que debe ser en la Comisión de Secretos oficiales, pero eso es algo que el Parlamento deberá decidir.

P.- Pero conocía de tiempo atrás a Corinna como para calificar los encuentros con ella de personales.

R.- No.

P.- Ella dice que había trabajado para el Gobierno de España.

R.- Yo había oído hablar de Corinna. Pero no la conocía. No ha existido ningún encargo ni se ha pedido ninguna mediación.

P.- Los encuentros se produjeron a iniciativa suya o de Corinna.

R.- Eso también pertenece al área de la privacidad.

P.- ¿Cómo puede favorecer a las relaciones internacionales el Papa Francisco?

R.- A mí me gustan tres cosas: que habla español, que es iberoamericano, donde está el 40% de los católicos, y que es jesuita. Yo estudié en los jesuitas y son gente de fiar. Y con sus primeros gestos, da la impresión de que es un Papa que ha interiorizado lo que los democristianos llamamos principio de compensación social. Tiene una labor de descentralización de la curia y algunos problemas heredados, que llevan un cierto tiempo, y que tiene que resolver. Mis compañeros jesuitas que le conocen bien dicen que es un hombre decidido, que se deja influir lo justo.

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