Pacto, ‘seny’ y cambios, Pere Navarro, La Vanguardia, 20.05.13

Pacto, ‘seny’ y cambios
PERE NAVARRO
LA VANGUARDIA, 20.05.13

Lluís Nicolau d’Olwer, en el artículo publicado en La Humanitat en 1959, acaba con una de las principales y rotundas enseñanzas del catalanismo político: “Catalunya dividida no puede triunfar”. Hago mías sus palabras, particularmente adecuadas en la situación actual de nuestro país.

Catalunya se enfrenta a una triple crisis: Una crisis democrática a causa de una desconfianza creciente de la ciudadanía hacia los políticos y las instituciones. Una crisis económica y social, que ha llevado el número de parados al máximo histórico. Y también una crisis nacional derivada de la sentencia del Constitucional sobre el Estatut de Autonomía. Crisis nacional que se agrava por la sensación creciente que España no reconoce ni respeta lo suficiente la realidad plurinacional, pluricultural y plurilingüística del Estado y que el trato económico y fiscal de Catalunya es injusto.

Para enfrentar una situación tan delicada y compleja como esta no hay otro camino que lo que señala Nicolau d’Olwer: unidad. Unidad para regenerar la democracia, para combatir la crisis y sus efectos, y para alcanzar el pleno reconocimiento de la plurinacionalidad española. Unidad que implica pacto, que pide seny y que exige cambios.

Lamentablemente no parece este el camino elegido por el president Mas, su gobierno y la precaria coalición que lo sustenta. En lugar de buscar la unidad, de impulsar un pacto lo más amplio y transversal posible, guiado por el juicio y comprometido en introducir los cambios necesarios, Artur Mas opta por mantener un acuerdo inestable, basado en la cuenta atrás hacia una consulta soberanista, que introduce divisiones en la sociedad catalana y un elevado grado de enfrentamiento con el resto de España, y que olvida que la prioridad absoluta en estos momentos no es otra que luchar contra la crisis.

Hace pocos días el Tribunal Constitucional nos recordaba los riesgos de tomar opciones arriesgadas que, lejos de hacer avanzar, nos hacen retroceder. Afortunadamente el Parlamento no había aprobado sólo la declaración suspendida, y la declaración propuesta por el grupo socialista que insta a celebrar una consulta a través del acuerdo entre los gobiernos catalán y español nos permite seguir trabajando en favor del único derecho a decidir viable, un referéndum o consulta, legal y acordado.

Catalunya dividida no puede triunfar. Propongo, pues, solemnemente, volver al juicio, al pacto, a los acuerdos para alcanzar los cambios necesarios. Por eso, en primer lugar, hay que situar como prioridad absoluta la lucha contra la crisis. Para hacerlo hacen falta presupuestos, la prórroga es un fraude, se tiene que negociar con el Gobierno de España la flexibilización del techo de déficit, se tiene que impulsar un nuevo modelo de financiación con total garantía de cumplimiento del principio de ordinalidad, y una estrategia concertada de crecimiento económico y de defensa de las líneas rojas del Estado de bienestar.

En segundo lugar, propongo un gran acuerdo para impulsar y aprobar antes de acabar el año la ley de transparencia y la ley electoral, y modificar la ley que regula las Iniciativas Legislativas Populares, garantizando la mejora de nuestra calidad democrática, de la capacidad de representar mejor a la ciudadanía, de promover la participación y la transparencia.

En tercer lugar, propongo trabajar juntos para alcanzar la transformación de España en un Estado federal, respetuoso con las naciones, nacionalidades y regiones que integran España, de su capacidad de autogobierno político y de participar en el gobierno del conjunto a través de un Senado o Consejo Federal, y de un sistema de financiación justo y solidario. Este esfuerzo de transformación del Estado tiene que permitir también negociar la existencia de instrumentos democráticos legales y acordados para ejercer el derecho a decidir.

Creo sinceramente que el presidente Mas leyó de forma equivocada los resultados de las elecciones del 25 de noviembre, y que por la vía de la radicalización y de la división, por la vía de subordinarlo todo a sus compromisos con ERC, sitúa a Catalunya en un callejón sin salida. Pero ahora no es hora de reproches, es hora de soluciones, es hora de pacto, de seny y de cambios. Si transformamos España en un Estado federal. Si impulsamos leyes que mejoren la calidad democrática. Si trabajamos unidos para superar la crisis y paliar sus efectos. En definitiva, si volvemos al seny, al pacto y al acuerdo, podremos hacer frente a la triple crisis que sufre el país y salir adelante, por el PSC no quedará.

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