Consulta para quedarse, Jordi Barbeta, La Vanguardia, 8.09.13

Consulta para quedarse

JORDI BARBETA
LA VANGUARDIA, 8.09.13

Es una obviedad que la gente que pide una consulta en Catalunya no lo hace por romanticismo democrático, sino porque quiere la independencia. Los que se quieren quedar en España no necesitan ninguna consulta, aunque algunos son tan demócratas que aceptan que los que no piensan como ellos puedan pronunciarse. El sondeo que publica hoy y mañana La Vanguardia arroja un dato interesantísimo. Más del 44% de los españoles está dispuesto a aceptar que los catalanes decidan por su cuenta. Son sobre todo votantes socialistas, señor Rubalcaba, lo que pone en evidencia la enorme diferencia que separa la España real del Madrid oficial. Pero bueno, está claro que todos los que arguyen el derecho a decidir es porque se quieren ir. Bien, todos menos uno: Artur Mas.

Todo indica que el presidente de la Generalitat ha llegado a la conclusión de que sólo amenazando con la independencia podrá conseguir su verdadero objetivo, que es cambiar el estatus político de Catalunya dentro de España de acuerdo con la aspiración mayoritaria que expresen los catalanes. La política comparada le da la razón. Los quebequeses han votado dos veces y las dos han preferido quedarse en el Canadá, eso sí, una vez les han reconocido como nación distinta y aumentando el autogobierno. Es también lo que prevén todos los sondeos que ocurrirá en Escocia, donde los nacionalistas se conforman con un tercio de los votos en el referéndum que les permita renegociar su estatus. La convocatoria de consultas ha obligado a canadienses y británicos a presentar propuestas seductoras para convencer a quebequeses y los escoceses de que nunca estarán mejor fuera que dentro. Si el Estado español reaccionara igual, lo más probable es que los esfuerzos de Mas para celebrar una consulta legal y de superbuenrollo desembocarían en un pronunciamiento favorable a la unidad de España. Por algo será que Mas nunca dice independencia. Quiere estructuras de Estado.

La estadística señala que sólo se independizan los países que cuando no encuentran otra salida declaran unilateralmente su independencia y logran el reconocimiento internacional, como Eslovenia o Lituania. Según lo anunciado esta semana por Artur Mas, Catalunya podría convertirse en un Estado independiente con una declaración unilateral del Parlament, posterior a las elecciones plebiscitarias, pero con dos condiciones: que el Estado español se empeñe en convencer al mundo de que no está dispuesto a establecer con Catalunya otra relación que no sea someterla al derecho de conquista y que por una vez en la historia las potencias mundiales se compadezcan de los catalanes.

Este razonamiento lleva a una conclusión paradójica. Con consulta, España no se rompe. Sin consulta, Washington decidirá. Si Rajoy se ha decidido a dialogar con Mas, quizá es que ha empezado a entenderlo.

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