La doctrina Junqueras sepulta a Duran, Fernando Ónega, La Vanguardia, 26.09.13

La doctrina Junqueras sepulta a Duran

FERNANDO ÓNEGA
LA VANGUARDIA, 26.09.13

Comencé a escuchar el discurso de Artur Mas con una esperanza: ver si respondía a la oferta de diálogo lanzada por Rajoy en su carta. Y no lo hizo expresamente. Habló de pacto, habló de consulta legal, pero con una condición: el Estado debe aceptar el principio, y el principio es la consulta. Sin aceptar el principio, no hay diálogo posible. Quienes hayan enviado el informe a Mariano Rajoy a Nueva York le tienen que haber remitido un parte parecido a este: don Mariano, el president piensa mucho más en los partidos catalanes que en el Gobierno español. Quiere formar una gran mayoría catalana, y no le importa lo que piense Madrid. Y así, se preocupó mucho más de conectar con el discurso de Pere Navarro que con el discurso de quien gobierna España. Hacia Navarro se dirigieron las invocaciones de legalidad y acuerdo.

Y, desde luego, el president no se desvió ni un milímetro de la doctrina Junqueras: la consulta será en el 2014 y en tres meses habrá fecha exacta y texto de la pregunta. La expresión mágica es “no hay marcha atrás posible”. Ni tercera vía de Duran Lleida, ni disposición a otra alternativa, ni acuse de recibo a los avisos europeos de exclusión de Catalunya. La consulta es meta y punto de partida hacia el Estado catalán. Si algo ha quedado claro en el discurso de ayer es la inmensa dificultad para el entendimiento con el Estado español y la no menos inmensa dificultad para seguir utilizando la palabra encaje.

Artur Mas ha querido demostrar convicción, fortaleza y continuidad de su postura: si no hay autorización o tolerancia para esa consulta, elecciones. Ahí necesito hacer un apunte: me sorprendió su lectura de los últimos comicios. Todo el mundo fuera de Catalunya entiende que convocarlos ha sido su gran error y un severo castigo para CiU por la cantidad de votos y escaños perdidos en el camino. Pero Mas debe de tener vocación de martirio por la causa, y no le importa ese castigo, sino el mensaje de las urnas: aunque la gran beneficiada ha sido ERC, el resultado ha sido un clamor soberanista. Y ahora, cuando piensa repetir, ¿estará pensando en un nuevo harakiri? ¿Habrá calculado que puede ser Esquerra quien tenga la gloria de construir el Estado catalán? Mentalidad de mártir por la causa.

Y al final me quedó una duda añadida: cuando hace el juego de palabras de “objeto” y “sujeto” ¿está diciendo que con un mayor reconocimiento de Catalunya todavía sería posible evitar ese “gran problema que tiene el Estado”? Creo que abre esa puerta, pero al mismo tiempo la cierra con la condición no negociable de la consulta. Sigo pensando que el choque de trenes es inevitable.

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