El SPD se la juega, Rafael Poch, La Vanguardia, 28.09.13

El SPD se la juega

RAFAEL POCH
LA VANGUARDIA, 28.09.13

El Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) inició ayer un proceso de varias semanas que probablemente concluirá en un acuerdo para la formación de un gobierno de coalición con la CDU/CSU de la canciller Angela Merkel.

La presidencia del partido recibió anoche autorización de la base para mantener “contactos exploratorios” con Merkel. Eso todavía no es luz verde para una negociación para la formación de gobierno, proceso que puede ser largo y precisará de nuevos minicongresos como el de ayer, e incluso un referéndum interno que implicaría a los 470.000 militantes del partido en una consulta interna.

El diario conservador Die Welt explicaba ayer lo que el SPD se juega en esta decisión de meterse o no meterse en una nueva coalición de gobierno con Merkel, como la que ya experimentó entre el 2005 y el 2009, con muy malas consecuencias electorales: elegir entre mal y peor. El diario publicaba dos editoriales. Uno se titulaba “Muerte por coalición”; el otro, “Muerte por oposición”.

En la primera hipótesis, si el SPD acaba diciendo que sí al nuevo y aún más desigual matrimonio con Merkel, el próximo resultado electoral puede ser aún peor al 23% del año 2009, el peor resultado en un siglo, e inferior al 20%. En un nuevo gobierno de coalición los socialdemócratas tendrán menos peso que el que tuvieron en el 2005 tras obtener el 35% de los sufragios en las elecciones, diez puntos más que el 25% del domingo pasado.

“Si entonces no pudimos imponernos, ¿cómo podríamos hacerlo ahora con un 25%?”, se pregunta Rudolf Dressler, un veterano que fue miembro de la dirección del SPD durante 16 años.

Si en el 2009, tras cuatro años en coalición con Merkel, el SPD cosechó el peor resultado en 110 años, “ahora hemos obtenido el segundo peor resultado de nuestra historia, y tras una segunda coalición perderíamos nuestro carácter como gran partido nacional (volkspartei)”, dice Dressler.

“No tuvimos una buena experiencia con la gran coalición de 2005-2009, si ahora nos metemos de nuevo en el Gobierno, renunciando a salarios y pensiones decentes, alquileres pagables y a un sistema de enseñanza igualitario sólo para entrar en el Gobierno, apaga y vámonos”, explica Ralf Stegner, jefe del partido en el estado de Schleswig-Holstein y miembro de la presidencia federal del SPD.

Hannelore Kraft, la ministra-presidenta de Renania del Norte Westfalia y gran figura de reserva del partido para el año 2017, opina lo mismo.

“No tenemos miedo ni de un gobierno de coalición de los Verdes con Merkel, ni de gobernar, ni de nuevas elecciones”, dijo anoche Sigmar Gabriel, presidente del partido.

Gabriel insistió en que la autorización de contactos exploratorios, con sólo 5 votos en contra y tres abstenciones, no es un mandato para negociar la coalición.

Ninguno de ellos lo dice, pero la pesadilla de un Bundestag con La Izquierda, el único partido que aún ejerce de genuina socialdemocracia, como única oposición, mientras el SPD está a tiro en todas partes; en el gobierno federal, en 9 de los 16 gobiernos regionales y dominando en la cámara alta, el Bundesrat, es algo sumamente inquietante para el desgaste del partido.

Se abre así la segunda hipótesis presentada por Die Welt: la muerte por oposición. Si el SPD se empecina en no gobernar y tuvieran que celebrarse nuevas elecciones el resultado más claro sería nueva victoria de Merkel, probable entrada de los euroescépticos de derecha -que se quedaron a dos décimas- en el Bundestag, y ulterior descenso del SPD, señalado por todos como culpable de tener que volver a votar. El SPD no tiene nada que ganar, dice el diario conservador, que prefiere no adentrarse en la otra alternativa existente: un go- bierno de Angela Merkel con los Verdes. Esa misma posibilidad es la que prevén los críticos del SPD, como el citado veterano Dressler. Que el SPD rechazara la coalición no tiene por qué significar nuevas elecciones, porque Merkel puede gobernar con los Verdes.

Otro asunto es que si en el partido Liberal y en los Verdes se ha reaccionado a resultados electorales negativos con dimisiones, al frente del SPD continúan -con la excepción del fallido candidato Peer Steinbrück, que ha renunciado a todo cargo- los mismos responsables de haber repetido el peor resultado en más de un siglo. Con los resultados de la debacle del domingo aún frescos, el nuevo grupo parlamentario del partido, con la mitad de sus miembros renovados, ratificó como jefe a Frank-Walter Steinmeier con un 91% de los votos, así como al gerente del grupo parlamentario, Thomas Oppermann, dos artífices de la derrota e históricos defensores de los recortes del año 2003, que tanto daño hicieron al SPD.

Estas circunstancias en el grupo parlamentario del segundo gran partido político alemán son importantes porque es el grupo parlamentario, y no el manejable minicongreso o la presidencia del partido, quien ejerce el verdadero poder en el SPD. Y el grupo parlamentario, empezando por dirigentes como Steinmeier, que ya fue vicecanciller y ministro de Asuntos Exteriores con Merkel, quiere gobernar.

Con la decisión de ayer de autorizar “contactos exploratorios” con la CDU/CSU, se abre un proceso que, en buena lógica, sólo puede concluir en un nuevo gobierno con el SPD. Para ello serán necesarios más minicongresos y una consulta a la base del partido que podría demorarse hasta el mes de noviembre. En todo caso, el nuevo Bundestag se estrenará a más tardar el 22 de octubre, de acuerdo con la Constitución. Si para entonces no hay Gobierno, la administración anterior, con sus ministros liberales a los que las elecciones del domingo convirtieron en extraparlamentarios, puede seguir al mando mientras continúen las negociaciones para una coalición.

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