Acelerar en punto muerto, Pere Navarro, El Mundo, 15.12.13

Acelerar en punto muerto

PERE NAVARRO
EL MUNDO, 15.12.13

Es como acelerar en punto muerto. Mucho ruido, muchísimo; una enorme nube de humo por el tubo de escape y un exceso de consumo de gasolina. Pero el coche está inmóvil. A pesar del intenso ruido de los últimos tres días, la realidad es que nada se ha movido en Cataluña.

Los socialistas sí nos hemos movido. Durante este año, me he responsabilizado personalmente de trasladar al conjunto de los socialistas españoles las propuestas en las que el PSC ha estado trabajando con el objeto de transformar nuestro sistema político e institucional para mejorar la relación entre Cataluña y el resto de España.

La propuesta socialista se concretó en Granada el pasado mes de julio, cuando el PSOE, de manera unánime, concluyó su propuesta y aprobó dos importantes resoluciones: la Declaración “Un nuevo pacto territorial: la España de todos” y el documento “Hacia una estructura federal del Estado”.

Ésa es, inequívocamente la apuesta de los socialistas: el Estado federal, pero éste sólo será posible mediante una profunda reforma de la Constitución, que reconozca la singularidad de Cataluña. Que reconozca, en definitiva, la naturaleza plurinacional, pluricultural y plurilingüística de España.

Pero la sensatez no hace mella en Artur Mas, que ha culminado su obstinación con el anuncio de la pregunta y la fecha de una consulta, un anuncio que vacía de contenido y por tanto echa el cierre a la Comisión de estudio sobre el derecho a decidir, constituida en el Parlament. Una comisión que debía aglutinar las propuestas de las formaciones políticas para hacer efectivo el derecho a decidir de la única manera posible: a través de un acuerdo entre los Gobiernos de Cataluña y de España. Tal y como se ha hecho entre Escocia y el Reino Unido.

Pero la formulación de la pregunta encadenada y el establecimiento de una fecha, anunciada por el president de la Generalitat, constituye una acción unilateral condenada al fracaso. No sólo porque no es fruto de la negociación y el acuerdo con el Gobierno español, también porque además imposibilita de hecho cualquier diálogo al respecto.

La urgencia de Mas para conseguir el acuerdo con Junqueras sobre los presupuestos de la Generalitat para 2014 ha acabado siendo una trampa para el president, que ha optado por salvarse a sí mismo en vez de luchar para que los catalanes podamos decidir nuestro futuro político.

Como la operación de CiU y ERC en solitario hubiera evidenciado el precio por el que Junqueras avala unos presupuestos marcadamente antisociales, Mas ha sumado a su acuerdo a otras formaciones políticas que devienen así cómplices de esos presupuestos.

Apostar, como está haciendo Mas por una consulta que él sabe que es inviable, proporciona al Gobierno del PP la excusa perfecta para eludir los acuerdos necesarios sobre el desarrollo estatutario y la nueva financiación autonómica, que debería entrar en vigor a principios de 2014.

Lo que es saludado por algunos como un día histórico será, en realidad y por desgracia, un hito más en el largo callejón sin salida en el que el president Mas nos ha situado a todos tras su fallida apuesta política en las últimas elecciones autonómicas.

Mas y Junqueras, con la colaboración de ICV-EUiA y de la CUP, han resuelto su problema, pero ni se aproximan a la solución de los problemas de los ciudadanos y ciudadanas de Cataluña. Así no vamos a ninguna parte. Sin acuerdo no habrá consulta. Sin diálogo entre gobiernos no hay solución.

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