Redes tóxicas, Rafael Jorba, La Vanguardia, 15.02.14

Redes tóxicas

RAFAEL JORBA
LA VANGUARDIA, 15.02.14

En el análisis titulado “El Tweet Party” (19/XI/2013) afirmaba que un largo ciclo de crisis económica, combinado con la simplificación de los mensajes, había desatado en Europa una ola variopinta de neopopulismos, y concluía: más allá del proyecto de Tea Party a la europea, que impulsan Marine Le Pen, Geert Wilders y compañía, emerge un difuso Tweet Party. Francia e Italia, desde polos opuestos, nos brindan ahora dos ejemplos de cómo desde las redes sociales se están difundiendo mensajes tóxicos para alentar las protestas contra el establishment. En el caso francés, este movimiento -teñido de integrismo religioso- se sitúa a la derecha del Frente Nacional (FN) y ha descolocado no sólo a la izquierda gobernante sino también a la oposición de derechas. En Italia son las redes afines a los grillini -los 163 parlamentarios del Movimiento 5 Estrellas (M5E) de Beppe Grillo- las que lanzan mensajes tóxicos, que el hasta ahora primer ministro, Enrico Letta, ha definido como una “carrera hacia la barbarie”. En ambos casos, la estrategia clásica de los populismos de los años treinta se ve así amplificada por el eco que le brindan las nuevas tecnologías.

En efecto, la segunda tanda de protestas del movimiento La Manif pour Tous (La Mani para Todos), que movilizó el 2 de febrero en París y Lyon a más de 100.000 personas, no se centró ya en reivindicar la derogación de la ley del matrimonio gay… Utilizó como catalizador la supuesta familifobia que estaría promoviendo el Gobierno y, en particular, el ministro de Educación, Vincent Peillon. En paralelo, otro colectivo -Igualdad y Reconciliación- convocaba el 24 de enero la primera jornada de boicot a la escuela pública, que se repetirá cada mes, para censurar el programa educativo ABCD de la Igualdad. Se esgrimen verdades a medias que se convierten en mentiras enteras: el plan del Gobierno francés para combatir los estereotipos y luchar contra la homofobia se basaría en una supuesta “teoría del género” que fomentaría la homosexualidad y la masturbación en las escuelas… Detrás de la segunda iniciativa están dos personas, provenientes de la izquierda comunista, que hace años emprendieron un viaje de no retorno hacia el populismo: Alain Soral, que transitó del PCF al FN, al que se considera inspirador del humorista antisemita Dieudonné, y Farida Belghoul, de origen argelino, que impulsó SOS Racismo y que intenta ahora atraer a un sector de los franceses de confesión musulmana hacia esta cruzada del populismo cristiano.

El resultado: la suma de viejos métodos de agitación y propaganda más el concurso de las nuevas redes sociales (tuits, SMS…) ha activado las protestas. De nada ha servido que diarios de referencia como Le Monde desmintieran estas intoxicaciones y explicaran que no existía esa ideología del género, sino sólo unos estudios -los gender studies- sobre las causas de la desigualdad entre hombres y mujeres… Y tampoco sirvió de mucho que, vídeo en mano, se desmontara la afirmación de que una senadora socialista, Laurence Rossignol, hubiese dicho en televisión que “los niños no pertenecen a sus padres, pertenecen al Estado”. La grabación de la emisión reproduce la literalidad de su afirmación: “Los niños no pertenecen a sus padres. La República debe ofrecerles… \[es interrumpida\]. Cada niño debe poder acceder a un espacio que le permitirá hacer después su propia elección. Es el marco de la escuela pública”. Acto seguido, en Twitter, un militante de La Manif pour Tous añadió un comentario de cosecha propia: “Rossignol (PS) ‘los niños no pertenecen a sus padres’ ¡Pertenecen al Estado!”. A partir de aquí, el comentario, retuiteado de forma exponencial, fue el banderín de enganche de la protesta.

Entre tanto, los expertos intentaron terciar en la polémica para explicar que la frase que, efectivamente, pronunció la senadora -“los niños no pertenecen a sus padres”- es jurídicamente correcta: la patria potestas romana ha ido evolucionando y en el siglo XX emergió el concepto de “derechos del niño”, que es considerado una persona a parte entera. Las protestas ganaron intensidad a medida que las redes iban amplificando la mentira. El ministro Manuel Valls enmarcó el fenómeno en la eclosión “de un Tea Party a la francesa” que sería “una suma de antis: antiélites, anti-Estado, antiimpuestos, anti-Parlamento…”. La particularidad de este Tea Party es que no surge del ala conservadora de la derecha (UMP) -en EE.UU. es la expresión del sector ultraconservador del Partido Republicano-, y su carácter integrista le desplaza a la derecha de la extrema derecha (FN), que ve así avalado el perfil moderado y laico de Marine Le Pen (el 34% comparte sus ideas). En Francia, la alternancia sin alternativas ha situado el punto de fractura e identificación en la familia y sus creencias, con la entrada en escena de un movimiento que proclama, como ha escrito Christine Ockrent, que “existe un espacio en el que los ciudadanos tienen más legitimidad que sus representantes electos”.

Mientras tanto, en Italia los seguidores del M5E atizan en la red otra campaña tóxica, en la que se entremezclan mensajes de carácter sexista y racista. Es la réplica progresista al populismo xenófobo de la Liga Norte. El blanco de los insultos, vehiculados incluso a través del blog de Beppe Grillo, es el presidente de la República, Giorgio Napolitano, y la presidenta de la Cámara de Diputados, Laura Boldrini. “¡Qué harías con la Boldrini dentro de un coche?”. Una de las respuestas proponía llevarla “a un campamento de gitanos y que la follara el jefe”. Lo dicho: los populismos expanden su toxicidad por la red. Un Tweet Party a la europea más que un Tea Party.

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