¿Y el derecho a ser informados?, Joaquín Luna, La Vanguardia, 16.04.14

¿Y el derecho a ser informados?

JOAQUÍN LUNA
LA VANGUARDIA, 16.04.14

Hay días en que uno se levanta torcido y peleón, de modo que da la tabarra. Salvo en el fútbol, aun las causas justas exigen honestidad o dejan de ser justas. ¿Cuántas veces vamos a seguir maquillando que si Catalunya rompe con España seguiría siendo Europa pero quedaría fuera de la Unión Europea durante años (y de la ONU, la UEFA o el COI, entre otros organismos)? No es la isla de Robinson Crusoe, pero no está mal…

El Consell Assessor per a la Transició Nacional (CATN) ha emitido su sexto informe, muy previsible: fíense de nosotros y no hagan caso de portavoces, comisarios ni el propio presidente de la Comisión Europea cuando informan de que, sin acuerdo con España, Catalunya quedaría excluida de la UE y debería ponerse en la cola.

Hay muchas formas de maquillar la realidad, como por ejemplo equiparar hipótesis inverosímiles con verosímiles. Y eso es lo que ha hecho el CATN al omitir lo elemental: la UE es un club de estados, con las reglas del juego hechas a su medida, que actúa conforme a esa lógica y a sus tratados. No dan margen -ni tienen ganas de hacerlo- a las secesiones, y eso lo saben en el Palau de la Generalitat. ¿Que nos gustaría más una Europa federal? Sí, claro. ¿Que Catalunya es Europa? Cierto, Oriente Próximo no es. ¿Que España amenaza? E informa.

Entre los informes del citado consejo y los tuits de espectadores que aparecen en TV3 me quedo con los segundos. Son sinceros, animosos y coherentes. Unos escriben que les importa un pito ser o no ser un Estado miembro de la UE con tal de conseguir la independencia, otros desean emular a Suiza y Noruega (si ellos tienen banca y petróleo, nosotros tenemos la marca Barcelona, deben de pensar), y siempre hay quienes anhelan un orden internacional nuevo para el que las viejas instituciones son irrelevantes. Son, en fin, ciudadanos optimistas dispuestos a sacrificios que ni se engañan ni engañan.

Lo que resulta cansino y tiene algo de juego de trileros es aparentar que Catalunya estaría más dentro que fuera de la UE si proclama unilateralmente la independencia. El independentismo está mal acostumbrado. No todo es tan sencillo como reinterpretar la historia, un ejercicio onanista que sólo requiere una mano y que se da mucho últimamente en Catalunya. Como glorificar el pasado -léase el centenario de la Mancomunitat de Prat de la Riba y Cambó, el mismo que financió a Franco- y desligarlo del presente -¿son necesarias cuatro diputaciones en la Catalunya autónoma?

Mantener la duda o alimentar la esperanza de que Catalunya, haga lo que haga, seguirá dentro de la UE es confundir deseos legítimos con la realidad. Aquí, a diferencia de la historia o de la relación con Madrid, hay un inconveniente: la Unión Europea tiene voz y no es dada a fomentar secesiones. Ni en Ucrania ni en España.

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