Una propuesta para elegir a los alcaldes, Josep M. Colomer, La Vanguardia, 7.09.14

Una propuesta para elegir a los alcaldes

JOSEP MARIA COLOMER
LA VANGUARDIA, 7.09.14

Por lo visto, el PP y el Gobierno, ante las próximas elecciones municipales, quieren facilitar que el cabeza de lista del partido que obtenga más votos se convierta en el alcalde. Pero cabe elegir varios procedimientos en esta dirección, cada uno con diferentes resultados probables.

La formula más peligrosa es la elección directa del alcalde por mayoría relativa. Esta fórmula está actualmente en vigor en los municipios pequeños con concejo abierto y para los alcaldes pedáneos, donde la armonía entre los vecinos suele ser notoria. Pero en muchos pueblos y ciudades con alta variedad de preferencias políticas, el ganador podría ser un candidato situado en una posición extrema que fuera rechazado por una gran mayoría de los electores. Con la elección directa por mayoría relativa podrían proliferar alcaldes como el de Vitoria o el de Marinaleda, por poner dos ejemplos antípodas. A medio plazo, se tendería hacia una mayor polarización bipartidista, lo cual podría producir gran insatisfacción social y política y probablemente protestas y conflictos.

Como alternativa, algunos alcaldes y otros políticos del PP parece que consideran alguna regla de mayoría absoluta con una segunda vuelta. Este tipo de regla se utiliza en Francia, donde el alcalde es elegido indirectamente por los concejales, en las dos primeras vueltas por mayoría absoluta y en la tercera por mayoría relativa. En Italia el alcalde es elegido directamente por los votantes por mayoría absoluta con una segunda vuelta entre los dos candidatos más votados si es necesario. Con este procedimiento, si el candidato más rechazado no es eliminado en la primera vuelta, al menos es seguro que pierde en la segunda, ya que muchos electores tenderán a elegir el mal menor. Pero en los dos países mencionados se da un premio a la lista del alcalde: la mitad de los concejales en Francia y el 60 por ciento de los concejales en Italia, aun si la tal lista ha obtenido un reducido apoyo o no ha sido siquiera la más votada por los ciudadanos, lo cual reduce el pluralismo y sesga la representación.

Hay otra posibilidad que requeriría solo una leve reforma de las reglas actuales, manteniendo la representación proporcional de concejales entre los partidos según los votos obtenidos, así como la elección indirecta del alcalde por los concejales. Se trata de introducir el requerimiento de elección del alcalde por una mayoría cualificada de los concejales, que bien podría ser del 60 por ciento; y en caso de que ningún candidato obtuviera el apoyo requerido, quedaría automáticamente nombrado el candidato de la lista más votada, como en la regulación actual. A diferencia de lo que ha ocurrido la mayor parte de las veces en que el candidato más votado ha sido derrotado por una coalición multipartidista alternativa, no sería suficiente que esta tuviera solo un concejal más que el más votado, sino que necesitaría un apoyo electoral ampliamente mayoritario. Este procedimiento ahorraría una costosa segunda vuelta de votación por los ciudadanos y preservaría la proporcionalidad de la representación de los partidos, sin ningún premio de mayoría. El mismo requerimiento del 60 por ciento se aplicaría a la moción de censura contra el alcalde.

Tras esta pequeña reforma legal, en la práctica el candidato de la lista más votada se convertiría en el alcalde tanto si su lista hubiera obtenido una mayoría absoluta de concejales como si hubiera obtenido una minoría suficientemente amplia, superior al 40 por ciento. En caso de que ningún partido hubiera alcanzado el 40 por ciento, habría muchos incentivos para que se formara una mayoría pluripartidista de apoyo a un candidato ampliamente aceptable, el cual tendería a ser el del partido más votado y no extremo. La reforma, en suma, sería legalmente muy sencilla, preservaría la representación pluralista y favorecería la gobernabilidad.

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