La propuesta Iceta de una quita de la deuda de las autonomías, Maurici Lucena, La Vanguardia, 15.12.14

La propuesta Iceta de una quita de la deuda de las autonomías

MAURICI LUCENA
LA VANGUARDIA, 15.12.14

En el debate político actual, lleno de ruido y furia, escasean las propuestas concretas para resolver problemas específicos. La semana pasada, el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, propuso considerar la posibilidad de que el Gobierno español asuma como propia una parte de la deuda pública de las comunidades autónomas (CC.AA.), con el fin de facilitar la negociación y el acuerdo de un nuevo modelo de financiación autonómica. ¿Es razonable esta propuesta? Yo estoy convencido de que sí.

Existe un amplio consenso entre los expertos sobre las importantes deficiencias del actual sistema de financiación autonómica: por ejemplo, no allega suficientes recursos a las CC.AA. para financiar sus competencias, las más importantes de las cuales son la sanidad y la educación; es opaco debido a la plétora de mecanismos correctores; y no proporciona los incentivos adecuados para que las CC.AA. actúen de forma eficiente.

Por tanto, hay argumentos de peso para revisar la financiación autonómica y, de hecho, es una lástima que se haya desaprovechado la oportunidad que ofrecía la ley de contar con un nuevo modelo de financiación en el 2014.

Una de las razones por las cuales el gobierno español no ha mostrado, hasta la fecha, interés alguno en discutir el diseño de un nuevo sistema es que su margen de negociación es muy estrecho. Desde el primer modelo de financiación, en 1984, todas las revisiones se han efectuado conforme al principio de mejora paretiana; es decir, con el nuevo sistema de financiación todas las CC.AA. pasaban a disponer de más recursos públicos que con el anterior.

Ahora, sin embargo, las tensiones fiscales asociadas a la crisis económica, junto con el elevado nivel de descentralización que ha alcanzado España, restringen la capacidad del gobierno central de hacer una oferta de nueva financiación que proporcione más recursos a todas las comunidades.

Por este motivo, tiene todo el sentido plantear la asunción de una parte de la deuda pública de las autonomías por el Gobierno central, ya que tendría el efecto equivalente al que en el pasado tuvo la transferencia de más recursos de la Administración central a las comunidades. Pero, obviamente, hay que pensar bien los detalles de la propuesta que plantea el PSC.

Dado que en los últimos años el gobierno de España ha prestado cuantiosos fondos a las autonomías, lo natural en la mayoría de situaciones sería hacer una quita de dicha deuda pero, en cualquier caso, el resultado financiero de la medida debería ser lo más equitativo posible para todas las CC.AA. Con la reducción de la deuda, las comunidades pasarían a tener una situación financiera más saneada; rebajarían sus pagos de intereses de la deuda; y, de paso, se corregiría parcialmente la injusticia que en los últimos años ha representado el muy desequilibrado reparto de los objetivos de déficit público entre la administración central y las CC.AA. en perjuicio de estas últimas. A cambio, suponiendo que el nuevo modelo de financiación dotara de verdadera autonomía financiera a las CC.AA, las comunidades deberían aceptar que se prohibiera por ley la posibilidad de que en el futuro fueran rescatadas por el Estado español (no bail-out), salvo en casos excepcionales de catástrofes naturales o recesiones económicas profundas y prolongadas.

En suma, una quita de la deuda pública de las CC.AA. con el Gobierno español es un elemento que valorar seriamente en el proceso de negociación del nuevo modelo de financiación autonómica. La Vanguardia publicó ayer que el Gobierno del presidente Rajoy lo está estudiando, lo cual es una noticia esperanzadora.

Seguro que existen otras posibilidades; pero lo que no vale es criticar sin proponer alternativas.

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