Catalanismo, solución o problema, Fèlix Riera, La Vanguardia, 17.11.15

Catalanismo, solución o problema

FÈLIX RIERA
LA VANGUARDIA, 17.11.15

En los últimos cinco años son muchos los que han dado por agotadas las energías transformadoras del catalanismo. Su capacidad para definir nuestra realidad ha dejado paso a una visión pesimista de su fuerza movilizadora para encarar el futuro. Y sin embargo todos, sin distinción, somos hijos del catalanismo. El catalanismo como problema obedece al hecho de que se le considera un freno a las expectativas nacionales, pues en él radican valores como la moderación, el pacto, el diálogo o la búsqueda del centro que incomoda a los extremos. Pero a esta visión negativa debemos oponer otra en la que el catalanismo sea comprendido como solución.

Se trata de seguir observándolo no como proyecto ideológico, sino como campo de acción en el que desplegar compromisos, poner en equilibrio los distintos intereses y evitar los maximalismos en cuestiones como la lengua, el equilibrio territorial y la relación con España. Un catalanismo disponible siempre lo ha sido para fijar objetivos posibles, para hacer fuerte nuestra cultura, para fijar una idea del mundo donde se den cita, como esquema permanente de desarrollo económico, social y cultural, tres identidades: la europea, la hispánica y la mediterránea. Un catalanismo que tuvo en un esencialista como Prat de la Riba un impulsor incansable de acuerdos dentro y fuera de Catalunya. Un catalanismo que modernizó España y creó las bases de una sociedad abierta, liberal, culta, que transformó las fuerzas contrarias en elementos positivos para hacer de Catalunya un país de oportunidades.

Para encarar el futuro, el catalanismo debe volver a poner en valor una de sus divisas más preciadas, “fer coses”. Un catalanismo capaz de volver a generar compromisos duraderos en los frentes como el económico (el concierto fiscal), de civilidad, de entendimiento cultural, de cohesión social que fije su atención en las personas para hacerlas más libres y de mejora del autogobierno. Debemos priorizar Europa, donde Catalunya debe fijar los nuevos objetivos de modernización del país y su estabilidad. Debe seguir cambiando España a través de reclamar para Catalunya un referéndum que permita fijar nuevos marcos de convivencia. No debe tener miedo al futuro, pues desde el catalanismo siempre se ha construido un futuro mejor.

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